Género en las negociaciones climáticas de la SB62: La esperanza de una COP30 ecofeminista

Crédito: EmpoderaClima.

Escrito por Amanda Rossini Martins, investigadora de EmpoderaClima, Annia Klein, directora de comunicación de EmpoderaClima, y Fernanda Lagoeiro, responsable de relaciones con los medios de comunicación de EmpoderaClima

Introducción: SB62 y perspectivas de EmpoderaClima

Del 16 al 26 de junio de 2025, la ciudad de Bonn (Alemania) acogió la 62.ª Sesión Subsidiaria de la CMNUCC (SB62), una etapa técnica crucial de las negociaciones climáticas que cada año precede a la Conferencia de las Partes (COP). En este espacio, la sociedad civil desempeña un papel esencial al presionar a las autoridades para que presenten propuestas climáticas más justas, ambiciosas e inclusivas de cara a la COP30, que se celebrará en Belém, Brasil, en noviembre de este año.

Con el agravamiento de la crisis climática, las expectativas eran altas para el avance de las negociaciones. Brasil se destacó por la presencia activa de la delegación oficial, de la Joven Campeona Climática de la COP30, Marcele Oliveira, y de representantes de la sociedad civil comprometidos(as) con las agendas que llegarán a la COP30.

EmpoderaClima participó en la SB62 con una delegación compuesta por cuatro activistas brasileñas, que participaron en eventos paralelos, coordinaron con bloques nacionales e internacionales y siguieron de cerca las negociaciones sobre género y transición justa, una de las prioridades manifestadas por la presidencia de la COP30.

Nuestra organización también estuvo presente enel taller para facilitar la planificación de las actividades del nuevo Plan de Acción de Género (GAP), con el objetivo de contribuir al desarrollo del nuevo GAP, garantizando que las perspectivas de género y justicia interseccional se integraran en los debates y decisiones que marcan el camino hacia la COP en noviembre.

Crédito: Laura Murillo

Negociaciones de género: lo que hemos avanzado y lo que aún esperamos

No se puede hablar de la crisis climática sin abordar la igualdad de género y la justicia climática.

En el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), las negociaciones sobre género se rigen por el Plan de Acción sobre Género (GAP). En la COP29, celebrada en Bakú (Azerbaiyán), se aprobó el Programa de Trabajo de Lima ampliado, con una duración de 10 años, lo que allanó el camino para un nuevo Plan de Acción de Género, cuya adopción está prevista en la COP30. Desde la COP25, este proceso ha avanzado, cobró impulso con la revisión del antiguo GAP en la COP27 y se reformuló a partir de los debates de la COP28.

En la SB62 se inició la elaboración del nuevo Plan de Acción de Género, con la participación activa de las Partes, representantes de la sociedad civil, pueblos indígenas y defensores del medio ambiente. El objetivo es claro: convertir la perspectiva de género en una base estructural y transversal de la política climática global, reconociendo que la justicia climática solo es posible si hay igualdad de género y se escucha activamente a las voces que históricamente han sido silenciadas.

Sin embargo, persisten los retos, como la escasa presencia de las mujeres en las decisiones técnicas, los retrocesos en el lenguaje de género y la falta de transversalidad en las demás agendas.

A pesar de ello, se han logrado avances en temas como la salud sexual y reproductiva, la violencia de género, el trabajo de cuidados y la inclusión de grupos marginados. La Constituyente de Mujeres y Género (Women and Gender Constituency, o WGC, por sus siglas en inglés) desempeñó un papel decisivo al exigir financiación, educación climática con perspectiva de género y protección de las defensoras del medio ambiente.

El nuevo GAP presenta propuestas importantes, pero aún no logra incorporar plenamente la interseccionalidad, que es esencial para captar las múltiples desigualdades ante la crisis climática. Además, el intento de algunos países de limitar el concepto de género compromete el avance de las negociaciones. La justicia climática solo será posible con justicia de género, y eso requiere escucha, valentía e inclusión real.

Crédito: EmpoderaClima

Transición justa: una demanda ecofeminista

Uno de los temas en auge en el año 2025, muy mencionado durante la SB62, fue el de la Transición Justa. Un concepto que, aunque importante, corre el riesgo de quedarse vacío si no es interseccional y operativo.

En 2024, el Grupo de Trabajo sobre Transición Justa, tras las negociaciones, no logró aprobar un texto final, lo que también elevó las expectativas de resoluciones sobre el tema para este año. En 2025, sin embargo, observamos una postura más pragmática por parte de los facilitadores y negociadores, que trabajaron de manera más estratégica, fomentando firmemente la cooperación entre las partes y proporcionando estructuras sólidas de «notas informales» (documentos elaborados por los cofacilitadores para apoyar el proceso de negociación) para el debate, con el fin de construir un texto base para la COP30, y lo consiguieron.

La «nota informal» acordada aún no contempla el escenario ideal de la sociedad civil, ya que también se basa en concesiones multilaterales, con el resultado de que algunos puntos quedaron abiertos para su posterior discusión. Aun así, el texto representa un avance real. Es un punto de partida sólido que puede dar lugar a resultados concretos en Belém.

Entre los puntos positivos del documento final de la SB62, destacamos:

●   La mención explícita de la igualdad de género como parte de los principios de una transición justa;

●   El reconocimiento de la economía del cuidado como elemento esencial en la construcción de una transición energética;

●  Y, de forma inédita: la posibilidad de poner en práctica la transición justa mediante un mecanismo global de cooperación, una potente demanda planteada en gran parte por los constituyentes de la sociedad civil, como Women and Gender Constituency, YOUNGO, Indigenous Peoples Organizations, Trade Unions, entre otros. Se trata de una propuesta de un nuevo mecanismo para impulsar un proceso de transición justa integrado, con cooperación dentro de los países y entre ellos, intercambio de conocimientos, tecnologías y recursos, respetando la equidad y los derechos humanos, laborales y de los pueblos indígenas.

La visión ecofeminista que apoyamos defiende que una transición justa debe estar arraigada en la justicia de género, con la participación directa de las comunidades afectadas, no solo como beneficiarias, sino como cocreadoras de soluciones. Después de todo, la transición justa no puede limitarse al cambio energético. Debe estar conectada con agendas como la financiación, las pérdidas y daños, la adaptación, la mitigación y los derechos humanos. De lo contrario, será solo una nueva forma de explotación, ahora «pintada de verde».

Crédito: Lara Murillo

El camino hacia la COP30: la justicia de género debe ser fundamental en todos los ejes

La SB62 fue un paso técnico, pero decisivo, hacia la COP30. Esta reunión representó una oportunidad histórica para impulsar la influencia de la Amazonía, los pueblos tradicionales y las mujeres en el centro de la agenda climática global.

Sin justicia de género no hay justicia climática, ni transición justa, ni futuro viable. Las negociaciones en Bonn (SB62) dejaron claro que el género no puede tratarse como una cuestión secundaria o técnica: es estructural y atraviesa las decisiones, los recursos y las prioridades en la respuesta a la crisis climática.

La actuación de EmpoderaClima reforzó esta urgencia. Aunque las mujeres son líderes en soluciones y resistencia, siguen siendo excluidas de los procesos de decisión climática, especialmente en materia de financiación.

Hasta la COP30, será crucial garantizar un GAP inclusivo y presionar a las Partes para que lo mantengan así durante las negociaciones en Belém. Además, es imperativo luchar por la financiación y exigir a Brasil, como anfitrión, una postura de compromiso con laagenda climática justa e inclusiva.

Más que una conferencia, la COP30 es una oportunidad para reposicionar al Sur Global como protagonista de la lucha contra el cambio climático. Es un paso significativo para amplificar las voces ecofeministas, comunitarias y plurales que ofrecen caminos reales para afrontar y crear soluciones a esta crisis planetaria.

Crédito: Kamran Guliyev

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