Belém GAP en la SB64: el papel de los Puntos Focales de Género y Cambio Climático

Por Izabela Friguetto, Codirectora de People and Culture, y Victória Rampazzo, Directora de Advocacy, en EmpoderaClima

Tras las últimas negociaciones climáticas realizadas en Brasil, en Belém do Pará durante COP30, la agenda climática global de género entra ahora en una nueva etapa: la implementación del Plan de Acción de Género de Belém (Belém GAP). Fue precisamente desde esta perspectiva que EmpoderaClima, como Organización Comprometida con FACJ/Generación Igualdad, estuvo presente y siguió de cerca la primera semana de la 64.ª sesión de los Órganos Subsidiarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocida como SB64, celebrada, como es habitual, en Bonn, Alemania. 

Considerada como la principal reunión intermedia entre las COP, la SB64 reunió a un público más reducido y técnico que el de las conferencias anuales, compuesto por negociadores, especialistas, gobiernos, empresas y representantes de la sociedad civil, en un momento dedicado a trazar agendas concretas y compromisos políticos de cara a la COP31, que se llevará a cabo en Antalya, Turquía (2026).

Créditos: EmpoderaClima en Bonn, 2025

Belém GAP y los talleres previstos 

El Belém GAP (2026–2034) es la agenda internacional actual encargada de integrar e incluir los debates sobre temas de género en las negociaciones de la diplomacia climática. En este contexto, el instrumento adopta la forma de un plan de trabajo y prevé entregables (denominados “deliverables”), parte de los cuales ya estaban programados para la reunión de 2026 en Bonn.

Puntos Focales Nacionales de Género y Cambio Climático (Entregables SB 64 - A.2.1)

Uno de los resultados esperados fue la organización de un taller de dos días previsto en el «resultado esperado A.2.1», cuyo objetivo fue debatir el papel y las responsabilidades de los NGCCFP (national gender and climate change focal points), conocidos como «Puntos Focales Nacionales de Género y Cambio Climático». El objetivo principal de este encuentro fue reflexionar sobre las funciones que se desempeñan y los roles que se aspiran a cumplir en este cargo, además de promover el intercambio de buenas prácticas e identificar las necesidades de desarrollo de la capacitación entre los países.

El primer día, los grupos de trabajo analizaron las principales actividades de los NGCCFP y los desafíos institucionales que plantean sus funciones. Se destacaron la integración de la perspectiva de género en las políticas climáticas y la participación en los procesos de la CMNUCC y en otros foros sobre género y clima. Sin embargo, las diferencias en capacidad institucional y recursos entre los países dificultan acciones como la capacitación, el intercambio de conocimientos y la movilización de recursos para iniciativas nacionales.

Además de otros desafíos, los NGCCFP tienen dificultades para actuar entre diferentes ministerios e integrar la perspectiva de género en diversos sectores. Por ello, son esenciales un mandato nacional claro, el acceso a los responsables de la toma de decisiones, recursos mínimos y mecanismos de articulación intersectorial.

Durante el segundo día se invitó a la reflexión sobre las experiencias prácticas y los mecanismos de colaboración regional, principalmente en temas de financiamiento, participación de la sociedad civil y colaboración con los institutos nacionales de estadística en la producción y el uso de datos, incluida la coordinación entre las regiones.

Datos desglosados por género y edad (Entregas SB 64 - D.5.2)

Por su parte, el «entregable D.5.2» se concretó a través de un diálogo de expertos dedicado a los desafíos y oportunidades asociados con la producción, recopilación, uso y fortalecimiento de datos desglosados por género y edad, así como a la integración de análisis de género en las políticas climáticas. El evento buscó trazar un panorama actual de los datos relevantes para la acción climática, identificar brechas metodológicas, institucionales y financieras, y promover enfoques más coherentes e inclusivos para apoyar la formulación de políticas basadas en evidencia. Según el documento técnico de ONU Mujeres de 2026, aunque el calor afecta a todos los grupos de edad, los niños, los adolescentes, los adultos y las personas mayores enfrentan vulnerabilidades distintas ante él. Además, la perspectiva de género puede amplificar o alterar los riesgos dentro de cada grupo de edad.

La primera etapa reunió a expertos y representantes gubernamentales para debatir el uso de datos desglosados por género sobre el cambio climático. Los debates resaltaron la necesidad de mayores inversiones, una mejor coordinación entre instituciones y metodologías más alineadas. Se destacaron las buenas prácticas y la importancia de iniciativas como la GEDA. También se presentaron estudios que muestran cómo factores como el género, la edad y las condiciones socioeconómicas influyen en los impactos del cambio climático, tales como la Alianza de Datos sobre Género y Medio Ambiente (GEDA), CLIMATE CHANGE 2023 (IPCC), Gender equality and climate policy scorecard | UN Women – Headquarters (ONU Mujeres) y Brochure: Understanding Climate Risks Through an Intersectional Approach (iCRA (CLARE).

En la segunda etapa, los participantes trabajaron en grupos para identificar brechas de información y mejoras en las políticas climáticas inclusivas, con enfoque en el cuidado, la salud, la violencia contra las mujeres y la participación de hombres y niños en las acciones climáticas.

Créditos: UNFCCC - Pamela Elizarraras Acitores

Financiamiento climático con perspectiva de género (Entregas SB 64 - D.4.3)

La perspectiva de género se ha ido incorporando a los compromisos climáticos desde la Convención y el Acuerdo de París y, más recientemente, en el Plan de Acción de Belém (Decisión 7/CP.30). Ahora entramos en la fase de implementación. Uno de los eventos previstos en el GAP de Belém es el avance de métodos para mejorar la financiación climática con perspectiva de género («gender-responsive climate finance»). 

Este evento de la SB64 fue el primer diálogo anual sobre el avance en la implementación de la financiación climática con perspectiva de género, con las entidades operativas del Mecanismo Financiero, los fondos climáticos multilaterales y las ONG especializadas en financiación climática con perspectiva de género (NGCCFP). Se prevé que se realice un diálogo en todas las SB.

Se ha destacado ampliamente que, a pesar del aumento en el volumen general de financiamiento climático, esto no significa directamente que también haya habido un aumento en el financiamiento destinado al tema de género. Además de aumentar el volumen del financiamiento, es necesario considerar también la accesibilidad, la equidad y la eficacia, de modo que las mujeres y los grupos marginados se beneficien de manera efectiva.

El problema comienza con la falta de datos suficientes para abordar el tema: no se sabe con certeza qué parte de la financiación climática se destina realmente a cuestiones de género. Según la Evaluación y el Panorama Bienal de los Flujos de Financiamiento Climático y los indicadores de la OCDE-CAD, los datos disponibles se limitan en su mayoría a la planificación y las intenciones, en lugar de a los resultados tras el esfuerzo de implementación. Esto pone de manifiesto una situación aún más grave: no se sabe qué proporción de la financiación climática es verdaderamente sensible a las cuestiones de género, ni cómo las consideraciones de género —o la ausencia de ellas— influyen en el diseño y la implementación de los proyectos y, en última instancia, en la sostenibilidad de los resultados.

Estas dificultades están presentes tanto en la financiación privada como en la pública y en la mixta. Ante esto, se destacaron cinco prioridades para avanzar en la agenda:  estandarizar métricas y compartir marcos de referencia, aprovechando lo que ya existe (como el marcador de la OCDE, el 2X Challenge y otras herramientas y estructuras de género ya desarrolladas por los fondos climáticos); invertir en capacitación, apoyando a los equipos de proyecto y a los socios locales en la aplicación práctica de estos marcos en negocios reales; financiar resultados a largo plazo, y no solo productos a corto plazo, haciendo un seguimiento de los indicadores inmediatos (como los empleos generados y el número de beneficiarios) en paralelo a cambios más duraderos en los ingresos, los activos y el poder de decisión de las mujeres; romper los «dos silos», acercando de manera intencional a los inversionistas climáticos y a los inversionistas enfocados en cuestiones de género mediante estructuras de financiamiento combinado («blended finance») y programas de asistencia técnica; y diseñar las transacciones de manera que se eliminen las barreras de acceso, estructurando los negocios para que las mujeres puedan acceder al financiamiento, la capacitación y los puestos de liderazgo desde el inicio del proceso, especialmente en los sectores de energía e infraestructura. 

El papel y las responsabilidades de los Puntos Focales Nacionales sobre Género y Cambio Climático (NGCCFP)

Los Puntos Focales Nacionales sobre Género y Cambio Climático (NGCCFP) son representantes designados por los gobiernos para ayudar a incorporar la perspectiva de género en las políticas y acciones climáticas. Su función es acercar los compromisos discutidos a nivel internacional a la implementación práctica en cada país.

Se trata de un cargo que, aunque no crea una estructura burocrática nueva y vinculante, se articula progresivamente a lo largo de tres decisiones de la Conferencia de las Partes —3/CP.25 (Programa de Trabajo de Lima sobre Género), 7/CP.29 (Género y Cambio Climático) y 7/CP.30 (Plan de Acción de Belém sobre Género)— que, en conjunto, definen un perfil funcional cada vez más detallado para esta función. 

En resumen, se recomienda a los países que nombren y apoyen a estos representantes, pero no existe la obligación de hacerlo. Por ello, la estructura, los recursos y la capacidad de actuación de los NGCCFP varían de un país a otro, dependiendo de las prioridades y condiciones nacionales.

Para fortalecer esta labor, la CMNUCC ha promovido iniciativas de capacitación, como cursos de capacitación, talleres, intercambio de experiencias y redes de apoyo entre los propios puntos focales. El objetivo es ampliar sus conocimientos y hacer que sus funciones sean más claras y efectivas.

Otro desafío importante es el financiamiento. Aunque existen iniciativas para apoyar la participación de los NGCCFP en reuniones internacionales, este apoyo depende de la disponibilidad de recursos, lo que puede limitar la participación de representantes de países con menor capacidad financiera.

Además, los NGCCFP contribuyen a la producción y el uso de datos sobre los impactos del cambio climático en diferentes grupos sociales, especialmente las mujeres, los pueblos indígenas y las comunidades locales. También participan en la difusión de información sobre género y clima y pueden colaborar en debates sobre el financiamiento climático.

De esta manera, los puntos focales actúan como articuladores entre las políticas de género y la acción climática, ayudando a que las respuestas al cambio climático sean más inclusivas y sensibles a las diferentes realidades sociales.

Desafíos institucionales en la práctica: una fragilidad de larga data

Un estudio de WEDO ya señalaba, en 2021, los mismos problemas institucionales que los NGCCFP reportaron cinco años después, en el SB64. La razón era estructural: el género y el clima siempre se han tratado como temas separados, cada uno organizado a su manera: los puntos focales de género solían actuar de manera más sectorizada dentro de ministerios específicos, mientras que la gobernanza climática ya exigía un diálogo entre diferentes áreas, como la agricultura y la educación. Dado que el NGCCFP necesita unir estas dos agendas, terminaba teniendo que operar en estructuras que no estaban diseñadas para comunicarse entre sí. Por eso, según WEDO, el éxito del cargo dependía en gran medida de la capacidad de la persona que lo ocupaba para conectar estas dos agendas en la práctica. 

El estudio también mostraba que el cargo ya comenzaba a dejar de depender de una persona específica y a convertirse en parte de la estructura institucional de los países. Senegal, por ejemplo, ya contaba con un proceso organizado para traspasar el cargo de un NGCCFP al siguiente; algo importante, ya que muchos de los primeros titulares habían sido elegidos por su compromiso personal con el tema. Otros países fueron más allá y dividieron la función entre más personas: la República Democrática del Congo contaba con más de un NGCCFP, y Haití apoyaba a su punto focal con un equipo, lo que ayudaba a hacer frente a un trabajo que exige coordinación en varios niveles y apoyo a las acciones locales. 

Cada país también utilizaba el cargo de manera diferente, de acuerdo con sus prioridades, lo que hoy se ve reforzado por el Belém GAP. En Liberia, el NGCCFP se enfoca en buscar financiamiento para el activismo ambiental liderado por mujeres, ya que el financiamiento climático para los países menos desarrollados era un tema central. En Haití, el puesto servía para vincular género y clima dentro del Comité Nacional sobre Cambio Climático del país, fortaleciendo la colaboración entre ambas áreas, un trabajo que, según WEDO, debería servir de base para el futuro Plan Nacional de Acción sobre Género y Cambio Climático del país. 

El estudio también distinguía ya dos conceptos que solo se oficializaron años más tarde mediante el Belém GAP: los términos de referencia (ToR) y los planes de trabajo. Para WEDO, los TdR debían estar vinculados al cargo, y no a la persona, para que las responsabilidades quedaran claras incluso cuando asumiera alguien nuevo. La misma idea que hoy aparece como meta del Belém GAP (actividad A.2.3), lo que demuestra que esta formalización respondía a un problema identificado desde hacía mucho tiempo. 

Créditos: EmpoderaClima en Bonn, 2025

El cargo de NGCCFP se ha ido desarrollando desde 2019, cuando la Decisión 3/CP.25 recomendó por primera vez su designación. En 2024, la Decisión 7/CP.29 reforzó esta función al incluir el apoyo a los viajes y extender el concepto de puntos focales a la propia Secretaría. Ya en 2025, la Decisión 7/CP.30 (Belém GAP) estableció metas con plazos hasta la SB 74/COP 36 (2031), formalizó el requisito de una descripción nacional del puesto y creó mecanismos específicos de apoyo.

A pesar de la evolución, el diseño normativo presenta debilidades estructurales significativas: (i) al derivarse de una recomendación y no de una obligación, su adopción, financiamiento y estabilidad institucional varían mucho entre los países, y (ii) al depender de una condicionalidad presupuestaria, el apoyo de la Secretaría está sujeto a la disponibilidad financiera, lo que puede agravar las asimetrías entre los puntos focales de los países desarrollados y en desarrollo.

Hasta la Reunión de Belém (GAP), tampoco existía un requisito formal de que los países definieran claramente las atribuciones del cargo, una laguna que la actividad A.2.3 intenta ahora corregir, pero que ya venía siendo documentada desde 2021 por el estudio de WEDO, lo que indica que la exigencia tardía de una descripción formal responde a un problema conocido desde hace años, y no a un descubrimiento reciente. Los propios NGCCFP señalaron el mismo patrón de debilidades en la SB64, lo que refuerza esta interpretación. A la fecha, 126 países ya han nombrado a un representante para el cargo, pero la SB64 puso de manifiesto su escasa presencia en el proceso de negociación y la falta de apoyo y capacitación por parte de los Estados. 

En resumen, el NGCCFP se ha consolidado como pieza central de la incorporación de la perspectiva de género (mainstreaming) en la CMNUCC, pero su efectividad sigue limitada por el carácter de recomendación del cargo y por la desigualdad de recursos entre los países: una paradoja que el Belém GAP intenta mitigar, sin, sin embargo, alterar esta base jurídica no vinculante.

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